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little riddles

2003

Dos bordados a mano sobre transfer fotográfico en tela de algodón
Medidas 150 x 90 cm c/u

“Redo China”
Ethan Cohen Fine Arts, Nueva York, Estados Unidos
2003

 

El año 2002 participé en “ArtOmi, International Artist’s Colony”, residencia para artistas ubicada en las cercanías del río Hudson, al norte de Nueva York. A ella asiste anualmente un grupo de treinta artistas, provenientes de los más variados lugares del mundo. En esa oportunidad la presencia asiática fue importante, particularmente la de artistas chinos, algunos de los cuales vivían efectivamente en ese país y otros que habían emigrado a los Estados Unidos. Ahí conocí al artista Pan Xing Lei, quien un año más tarde me invitaría a formar parte de su curatoría para “Redo China”.

Entendiendo que para los artistas contemporáneos chinos su cultura milenaria se vuelve muchas veces un legado muy difícil de cargar, la curatoría de Pan Xing Lei pretendía que artistas chinos y no-chinos reflexionaran en torno a la relación y noción que tenían de lo que es efectivamente la China contemporánea. Si bien el desafío era interesante, me pareció que el camino para enfrentarlo no iba necesariamente en realizar una investigación exhaustiva del acontecer político, social y cultural reciente de ese país; sentía que eso era obviar la realidad: yo no sabía mucho de China contemporánea. Más allá de lo que los medios informaban de manera más o menos habitual, la imagen que hemos construido desde estas latitudes está cargada de clichés, filtrada por lo que los distintos grupos de interés deciden que es adecuado que sepamos.

Entonces un día, recogiendo los juguetes que mis hijos habían dejado desparramados por el suelo, entendí que era mucho más honesto enfrentar el encargo desde la distancia real del desconocimiento y que la única certeza que tenía era que esos juguetes habían viajado desde aquel país para instalarse en la habitación de mis hijos, cual pequeños embajadores silenciosos. Así fue que elegí dos juguetes en los que su procedencia estaba claramente impresa (CHINA), los fotografié y luego usé estas imágenes para realizar unos pequeños bordados a mano, a escala natural de los objetos, y decidí coserlos sobre unos lienzos de color rojo, similares a muchos estandartes que nuestra memoria asocia a ese país.

 

 

Little riddles

2003

Two handmade embroideries on photographic transfer on cotton cloth
150 x 90 cm (59 x 35 in) each

“Redo China”
Ethan Cohen Fine Arts, Nueva York, Estados Unidos
2003

 

In 2002 I participated in “ArtOmi, International Artist’s Colony”, a residence for artists located near the Hudson river, upstate New York. About thirty artists from the most variated places of the world assist annually to that residence, and in that opportunity asian presence, particularly Chinese artists, was important. Some of them were actually living in that country and others had emigrated to the United States. There I met artist Pan Xing Lei, who invited me to be part of its curatorship for “Redo China” the following year.

Aware of the difficulties for Chinese contemporary artists to carry their millenary culture, Pan Xing Lei’s curatorship was looking for Chinese and non-Chinese artists to reflect on the relation and notion they held on what really contemporary China was. Even though I thought the challenge was interesting, it appeared to me that the way to face it wasn’t necessarily to make an accurate research on the recent political, social and cultural events of that country; I felt that doing so was to avoid reality: I didn’t know much about contemporary China. Beyond what the media informed at a kind of regular basis, the image we have built around those latitudes are loaded of clichés, filtered by the choices of different groups of interest’s on what is right for us to know.

Then one day, picking up the toys my children left scattered on the floor, I understood that it was far more honest to face the challenge from true ignorance and that the only certainty I had was that those toys had traveled all the way from that country to settle down in my children’s room, like little silence ambassadors. So I chose two toys into which its origin was clearly impressed (CHINA), I photographed them and then used these images to make two little handmade embroideries, on the object’s natural scale, and sew them on two red canvases, like many of the symbols our memory associates with that country.

 

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