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Composición de palabras

2014

Fieltro de lana natural calado a mano
192 x 556 cm

“Diálogos del Reconocimiento”
Museo de Arte Contemporáneo de Valdivia, Chile
2014-2015

 

Composición de palabras surge, en primera instancia, como una tentativa de respuesta a la pregunta que convoca el proyecto “Diálogos: un cuestionamiento en torno a mi posible relación con la cultura de pueblos originarios”. Ante esta gran pregunta, la respuesta honesta se presentó clara y simple, pues esta relación ha sido prácticamente inexistente, tanto en términos personales, como en cuanto a las preocupaciones que mi obra ha abordado a lo largo de los años. Así, en el marco de esa honestidad inicial, me ha parecido importante proponer(me) un ejercicio en el que se incorporara esta reflexión a aquellos asuntos que me han mantenido ocupada de manera permanente: la imagen fotográfica y su traducción a medios manuales, observaciones a lo infraordinario y, más recientemente, la incorporación de la palabra escrita.

La obra se articula entonces tomando como punto de partida un breve texto de mi autoría:

 

“Supuse que iba a llover. Hace tres días parecía que por fin el agua aliviaría la tierra, pero no ha sido así. Lentamente comenzaban a brotar minúsculos tallos verdes —apenas visibles a ras de suelo—, irguiéndose con esfuerzo. Y aunque el sol los está quemando, aplastando, sólo me queda confiar en que resistirán hasta que llegue la lluvia. La tierra se seca. Sigo esperando.”

 

La observación de esta situación ordinaria me ha permitido generar un lugar de encuentro, un espacio común en la sencillez de esa espera; en la inquietud ante la pérdida inminente, su aceptación resignada y, por sobre todo, la esperanza de que el destino sea favorable –una esperanza tranquila, donde la incertidumbre no atemoriza a quien bien sabe que los ciclos vitales se repiten y nunca nada es tan permanente ni absoluto.

La traducción de este relato al mapudungún –y su vuelta al castellano– permitió incorporar sutiles diferencias entre el texto de origen y el resultado final: giros que sumaron pequeñas observaciones desde ese otro lugar en el que quise instalarme sin grandes pretensiones. Los cruces entre idiomas proponen imágenes nuevas, distintas, las que sin abandonar la dirección del camino, sin duda enriquecen el trayecto.

 

«Mawvnalu felefui. Kvla antv fel fui mawvnalu ko chaufumualo mapu felefui, welu mawvnlai. Wezakechi choyvn kachu pichikey karvn —amvn pewfelei mapu mew— kvmekeci petu tripay. Welu ti antv arei machiao areniei. Mawvnle kvme amui kom. Ankvi mapu xufken felewei. Inche manelnielu.»

 

«Esperaba que lloviera, pero no llovió. Hace tres días parecía que por fin papá Dios traería el agua a la tierra, pero no ha llovido. Lentamente comenzaban a brotar y a salir pequeñas hierbitas verdes —apenas visibles en la tierra—, levantándose con esfuerzo y trabajo. El solo está quemando, demasiado, tanto calor que hace arder, todo sanará e irá bien si llueve. La tierra se seca como ceniza. Sigo esperando y confiando.»

 

A la imagen que evoca la palabra se le sumó aquella concreta de tres grandes paños de fieltro de lana en dos tonos de rojos, que muestran las ramas de un árbol, las que comienzan más bien desnudas –en el paño de la izquierda– y terminan mostrando indicios del crecimientos de algunas hojas –en el de la derecha–. Al juego de traducciones entre el castellano y el mapudungún se le sumaron las de la imagen, que transita desde la imagen del árbol en negativo en el primer paño –del vacío que provoca el calado en el fieltro–, pasando al positivo en el paño central, y volviendo al negativo en el último.

Imagen y palabra en constante transformación parecieran indicar entonces que la respuesta debiese incorporar la inestabilidad como asunto central: la impermanencia, la fragilidad que provoca no saber bien a qué atenerse o, tal vez, la demostración de que las respuestas pueden ser muchas y muy variadas. La diversidad de manifestaciones de la lengua mapuche –que ha planteado una serie de dificultades que en alguna medida se han hecho visibles en este ejercicio–, refleja la imposibilidad de la certeza, al tiempo que evidencia la complejidad, pero por sobre todo, la riqueza del encuentro.

 

Traducción al mapudungún –y de vuelta al castellano– de Carmen Caripan Catricura y Margarita Ortiz-Caripan

 

 

Word-Building

2014

Natural wool felt cut out by hand

“Diálogos del Reconocimiento”
Valdivia Contemporary Art Museum, Valdivia, Chile
2014-2015

 

Word-Building arises, in the first instance, as an attempt to answer the question that calls “Diálogos project: a questioning about my possible relationship with the culture of indigenous peoples”. Given this great question, the honest answer is presented clearly and simply, because this relationship has been virtually nonexistent, both in personal terms and in terms of the concerns that my work has dealt with over the years. Thus, under this initial honesty, it seemed important to propose (to myself) an exercise in which this reflection is incorporated into those matters that have kept me occupied on a permanent basis: the photographic image and its translation into manual means, observations on the ordinary and, more recently, the use of the written word.

The work takes as its starting point a short text that I wrote:

 

“I figured it was going to rain. Three days ago, it seemed that finally water would relieve the earth, but it has not happened. Slowly, tiny green stems began to sprout –barely visible at ground–, rising with effort. And though the sun is burning them, crushing them, I can only trust that they will resist until it rains. The earth dries out. I’m still waiting.”

 

Observing this ordinary situation has allowed me to create a meeting place, a common space in the simplicity of that waiting; the concern about the impending loss, its resigned acceptance and, above all, the hope that fate will be favorable; a quiet hope, where uncertainty doesn’t frighten those who know that life cycles are repeated and nothing is ever as permanent nor absolute.

The translation of this story to mapudungún (language of Mapuche indigenous people) –and its return to Spanish– allowed to incorporate subtle differences between the source text and the final result: turns that added small observations from that other place where I wanted to settle without major pretensions. Crosses between languages propose new, different images; without abandoning the direction of the road, certainly they enrich the journey.

The image that evokes the word was joined by that concrete one of three large cloths of wool felt in two shades of red, showing the branches of a tree. Beginning somewhat bare –on the left cloth– and ending showing signs of growth of some leaves –in the cloth on the right–. The games of translations between Spanish and mapudungún was followed by the ones of the image, which goes from the negative image of the tree in the first cloth –and the void caused by the hand-cut felt–, passing to a positive image in the central panel, and returning to negative in the latter.

Image and word in constant transformation seem to indicate that the answer ought to incorporate the instability as a central issue: the impermanence, the fragility caused by not really knowing what to expect; or perhaps it demonstrates that the answers can be many and most varied. The diversity of manifestations of the Mapuche language, which has raised a number of difficulties to some extent have become visible in this exercise, reflects the impossibility of certainty, while it evidence the complexity, but above all, the richness of the encounter.

 

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