rss vimeo twitter facebook googleplus pinterest

César Gabler. La Panera: Mónica Bengoa

Gabler, César. La Panera n°26. p.18-19. Santiago, Chile. 04. Mónica Bengoa Einige Beobachtungen uber Insekten und Wildblumen o Algunas consideraciones sobre los insectos y las flores silvestres.


news

La exposición de Mónica Bengoa en el Mavi representa tres años de investigación y trabajo arduo. Y es que si algo se hace evidente es justamente eso, el trabajo. Un elogio en fieltro y en escalas monocromáticas al mundo de la producción artesanal (en las fichas técnicas que acompañan a las obras se señala el corte manual de las piezas). No me refiero a la “paciencia” que una visitante invoca con devoción en el libro de visitas, me refiero al trabajo organizado, al procedimiento técnico llevado a sus extremos. Estas obras dialogan con aquellas creaciones del arte contemporáneo que extreman las posibilidades de la manualidad, una manualidad anónima, lejana al virtuosismo, pero que logra alcanzar resultados casi épicos desde la extensión paciente y prolongada del esfuerzo productivo. Labor de hormigas que puede alcanzar varios metros, como ocurre con los cinco murales de esta exhibición: piezas que traducen con figuración realista y un elaborado trabajo cromático el mundo de la naturaleza. Eso sí, congelado en un libro.

Las obras de Bengoa son –hace varios años– un modelo consistente en el campo de las operaciones plásticas con la fotografía. Su estrategia ha consistido en traducir sus propias experiencias con la cámara a través de diversos medios. Se ha valido de servilletas pintadas con lápices de colores, de cardos teñidos, de impresiones en papel de acuarela para llevar la foto a una escala monumental, para materializarla en un objeto distinto, uno que ocupe el espacio del espectador. Esto se hace evidente en los trabajos que integran la muestra. Las distintas capas de fieltro, puestas una sobre otra para conformar la imagen, pueden ser vistas como la fotografía que representan o como una topografía abstracta, una vuelta de tuerca a la experiencia impresionista y a la acción típica de acercarse y alejarnos de una imagen pintada. Hay sorpresa –y mucha– al descubrir cómo el fieltro y el bisturí han traducido los textos desenfocados de un libro de vida salvaje. También está el riesgo de que el procedimiento se convierta en un modelo de traducción predecible, como la nueva herramienta en la paleta de Photoshop, que al cabo de un tiempo aparece repetida en decenas de publicaciones. Mónica Bengoa parece haber encontrado la respuesta a esta amenaza cambiando de materiales cuando parece conocer todos los trucos.

Los cuatro murales han sido dispuestos en tres salas del museo. La gran sala del segundo nivel alberga la imagen de un extenso jardín realizado en fieltro en fieltro negro. El montaje se efectuó sobre un muro construido especialmente. La concavidad convierte la enorme vista en blanco y negro (mide 184 por 1465 cm!) en una panorámica, una de esas que fueron tan comunes a mediados del siglo XIX. La reducción del jardín –a una precisa silueta– nos remite al procedimiento del mismo nombre creado en el siglo XVIII. Se trata, entonces, no sólo de una evocación naturalista, sino de una reflexión sobre el medio fotográfico, algo que la artista viene trabajando hace al menos una década. La explicación al título de la obra en alemán y su traducción al castellano –”Algunas Observaciones de Mediodía”– se encuentra en la fuente original de las imágenes: uno o varios libros alemanes de vida silvestre.

Las cuatro grandes creaciones que integran la exhibición apelan al libro impreso. La naturaleza explicada, clasificada, cosificada. El montaje contribuye con una puesta en escena teatral, las obras parecen auténticas piezas de museo y objetos devocionales. Una experiencia que se ofrece meditativa, pero a la vez irónica, porque a lo que se rendiría culto, finalmente, sería a la imagen de una imagen. Una que se diluye en las casi infinitas y sensuales capas de fieltro. Pero esto puede ser puro delirio interpretativo. Sin importar las metáforas y asociaciones que puedan generar las obras y su cuidada presentación, es claro que ofrecen una experiencia visual compleja. Es interesante cómo los desenfoques  de las fotografías originales se convierten en planos de color abstractos y cómo éstos conviven con los fragmentos pequeños y cuidadosamente descriptivos de las imágenes de abejas u orquídeas.

Textos traducidos del alemán al castellano, imágenes fotográficas de libros trasladadas al fieltro. Creo que la operación resume una idea central de la muestra. Nuestra relación con la naturaleza como una pura mediación. La distancia casi insalvable entre nosotros y ella. El mundo salvaje al que las imágenes podrían acercarnos está absolutamente mediado por las mecánicas de los distintos registros (la larga cadena que nos separa del hecho natural a la obra que tenemos al frente). Consumimos –constantemente– mediaciones de lo real, en una reactivación –por vía digital– del Mito de la Caverna. Parece no haber escapatoria; incluso, cuando nos enfrentamos a la realidad directa, lo hacemos a  través de los prejuicios y expectativas que nos han generado las imágenes. Tal vez la exposición alude a estos filtros con fieltros.

  1. © 2017 mónica bengoa

social


social